Christian Cruz Valdivia

El aliancismo puro brota en momentos como estos. En ese abrazo en el que se combina la emoción de un ícono como Esmeralda Sánchez, con diez años en el club, con Marina Scherer que en dos años no solo aprendió a querer a la blanquiazul, sino a representarlo de la mejor manera. De esa felicidad compartida entre Clarivett Yllescas y Maeva Orlé, quienes llegaron juntas desde el vóley francés para romper la mala racha íntima. De ese entusiasmo de jóvenes como Aixa Vigil, Ysabella Sánchez y Maricarmen Guerrero, que juegan con el corazón en la mano. Y así de cada una que forma este equipo.

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Y la bronca de tres finales perdidas consecutivas se transforman en lágrimas. Y los abrazos ya no son de consuelo, son de felicidad plena y celebran con justa razón. Y el título estará en La Victoria.

En un partidazo, Alianza venció 3-1 a la Universidad San Martín en el extra game de las finales de la Liga Nacional de Vóley. Un duelo que definió el título en favor de las blanquiazules, el primero en formato liga, que se juega desde el 2002, el que corta una espera de 31 años.

Y tomaron la posta de ese equipo del 93 formado por Gaby Pérez, Natalia Málaga, Jessica Tejada, Sara Joya, Diana Uriól y Janet Vasconzuelo, un equipo que representa bien los colores. Desde el cariño de Esmeralda, quien llegó de 15 años a La Victoria y se convirtió en su capitana, del profesionalismo de Marina Scherer, la potencia de Maeva Orle y la recuperación de Aixa Vigil.

Es el corazón de hinchas de cada una de ellas las que ha sacado adelante a Alianza. Porque cuando cada latido es blanquiazul, cada mate cobra más fuerza y los brazos tienen mayor alcance para definir una jugada.

Por eso si bien se notó, no pesó la ausencia del técnico Rafael Petry, sancionado por una bronca en la primera final. Pero Gaspar Vicuña cumplió desde el banco para darle tranquilidad al equipo. Porque así es Alianza, un solo sentimiento que se defiende desde donde toque estar.

Y el corazón también late al ritmo de esa hinchada que nunca dejó de alentar. Fueron al Bonilla cuando se iniciaba el equipo. Lo siguieron a Villa El Salvador y llenaron el Poli para seguir alentando. Y van a Matute a hacer banderazo para mostrar su cariño por los colores. La pasión contagia.

Y qué bueno que Alianza decidió apostar por el vóley. Desde que Renzo Ratto, administrador de Alianza entre el 2015-2019, decidió darle el espacio que las chicas se merecen, todos han sido pasos hacia el éxito que por fin se corona con el título. Sí, fueron tres finales perdidas ante Regatas, pero cada golpe hicieron que este equipo se vuelva fuerte ante los contratiempos, como tener que jugar un extragame ante Regatas un miércoles y dos días después ya disputar la primera final. O incluso, perder esa primera definición ante las santas luego de tener tres match point.

Es Alianza señores. Un título en la Liga de Vóley que se une a las coronas en el fútbol (2021-2022), en la Liga Femenina (2021-2022). Y no, no es que haya llegado tarde el vóley, llegó al momento en que debía llegar, luego de madurar un equipo desde la apuesta deportiva y la consolidación de chicas como Chavelita Sánchez y Aixa Vigil. Amen de las contrataciones como Marina Scherer, Maeva Orlé, Clarivett Yllescas, entre otras.

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