7:56 | Distintos climas de la zona favorecen estos cultivos de exportación. Proponen circuitos de turismo vivencial para conocer ciclo agrícola cafetero
Por Milagros Vera Colens
Contra todo pronóstico, este año, en Quillabamba (capital de La Convención), la producción de café superó en 30% a la del 2007, alcanzando las 70.000 toneladas. Según explicó el responsable de Estudios y Proyectos de la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras (Cocla), Manuel Echegaray, esto se debería a las condiciones climáticas favorables y a los múltiples pisos ecológicos, así como al clima cálido y húmedo que caracteriza a la zona.
Además, las altitudes que varían entre los 312 metros en el Bajo Urubamba, hasta el nevado Salkantay que se encuentra a 6.264 metros, propician la obtención de variedades especiales, señaló Kandolfh Ascarza, propietario de la Finca Yanay, ubicada en el distrito de Maranura, que cuenta con 15 hectáreas de este cultivo.
Esto permitió que en la última campaña unos 8.500 productores de la zona, asociados en 23 cooperativas, entregaran 30.000 toneladas de café a Cocla, que serán transformados en orgánicos, especiales y convencionales. El 90% de la producción será exportado a Japón, Europa y Estados Unidos, mientras que el 10% restante se derivará al consumo interno.
Alternativa turística
Ofrecer un producto de bandera de alta calidad, como es el café de Quillabamba, brinda a sus pobladores una doble oportunidad. Por una parte, se benefician con las ventas en los mercados internacionales y por otro lado, aprovechando las potencialidades de la zona, impulsan el agroturismo cafetero.
Desde hace diez años, la finca Yanay recibe a al menos 30 jóvenes universitarios, que permanecen entre tres a cuatro meses en sus instalaciones. Ellos, además de convivir con los productores, experimentar sus actividades y conocer las variedades que crecen en las 15 hectáreas dispuestas para este cultivo, pueden disfrutar del bosque y las cataratas que se encuentran dentro de la propiedad.
Participar del proceso de producción, desde el cultivo hasta la cosecha, pasando por el despulpado, el lavado y secado de café, son algunas de las actividades que realizan cada año los estudiantes de la Universidad de Sherbrooke (de Quebec-Canadá), que llegan al Perú para realizar labores sociales en la zona a través de un convenio suscrito con Cocla.
"Nos estamos proyectando al turismo vivencial. Cuando se culmine la vía Cusco-Quillabamba y se incremente el turismo nacional e internacional, ampliaremos el hospedaje", comentó Ascarza.
Los gallitos de las rocas, ronsocos y otras especies que habitan el bosque, los 120 gallos de pelea que cría la familia Ascarza y la catarata que lleva el mismo nombre, y tiene una caída de 60 metros, son algunos de los atractivos que se pueden disfrutar junto a una taza de café cultivado por nuestras propias manos.
EL DATO
Calidad internacional
La producción que sale a través de Cocla cuenta con certificaciones internacionales de Ocia, Naturland, Imo Control, Biolatina, Utz Kapeh y Rain Forest Alliance, visitan las fincas y evalúan el producto.